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Roberto Pettinato:«De chico tenía a Perón en una mano y a Hendrix en la otra»

Roberto Pettinato nació en diciembre de 1955, tres meses después del derrocamiento de Juan Domingo Perón, mientras sus padres permanecían refugiados en la Embajada de Ecuador en Buenos Aires. Setenta años después, aquel niño del exilio peronista ha sido periodista de la contracultura, saxofonista de Sumo junto a Luca Prodan, músico experimental en España, escritor, hombre de radio, estrella de la televisión argentina y, finalmente, monologuista. Pocas etiquetas sirven por separado para explicar a un personaje que lleva medio siglo moviéndose entre el rock, el humor, la provocación y los medios de comunicación.

Hay una frase del propio Pettinato que probablemente explique mejor su biografía que cualquier enumeración de profesiones: «De chico tenía a Perón en una mano y a Hendrix en la otra».

No era solamente una ocurrencia.

Un niño nacido en el exilio peronista

Roberto Pettinato nació el 15 de diciembre de 1955 en unas circunstancias extraordinarias. Su padre, también llamado Roberto Pettinato, había ocupado puestos de máxima responsabilidad en el sistema penitenciario argentino durante los gobiernos de Juan Domingo Perón.

Pettinato padre fue director general de Institutos Penales y quedó asociado a un amplio proceso de reforma penitenciaria. Su gestión impulsó cambios en las condiciones de vida de los presos, la alimentación, la asistencia sanitaria, el trabajo penitenciario y la formación profesional, además de promover la Escuela Penitenciaria de la Nación.

Su vinculación con el peronismo tuvo consecuencias inmediatas después del golpe de Estado de septiembre de 1955 que derrocó a Perón. La familia buscó protección en la Embajada de Ecuador en Buenos Aires. Allí, durante aquel periodo de refugio diplomático, nació Roberto.

Después llegó el exilio familiar en Ecuador y posteriormente en otros países sudamericanos. Pettinato regresaría a Argentina siendo todavía niño.

Por eso cuando décadas más tarde explicó que había crecido «con Perón en una mano y Hendrix en la otra», estaba condensando dos mundos que realmente determinaron su vida: la memoria política familiar del peronismo y la revolución cultural del rock. Pettinato ha llegado a describir públicamente a su padre como «la mano derecha de Perón».

Antes que músico, periodista

La entrada de Pettinato en la cultura argentina no se produjo inicialmente sobre un escenario, sino escribiendo.

Durante los años setenta se introdujo en el ambiente del rock y terminó formando parte de El Expreso Imaginario, una publicación que ocupa un lugar especial dentro de la contracultura argentina.

Pettinato empezó colaborando con la revista y acabaría convirtiéndose en uno de sus responsables. Incluso había conseguido introducirse anteriormente en su correo de lectores utilizando el seudónimo femenino Laura Ponte. Con el tiempo llegó a dirigir la publicación durante su última etapa.

Aquello era bastante más que periodismo musical. El Expreso Imaginario funcionaba como espacio para el rock, la literatura, las culturas alternativas y otras manifestaciones que difícilmente encontraban acomodo en los grandes medios argentinos.

Y fue precisamente el periodismo el que terminó conduciendo a Pettinato hasta uno de los personajes fundamentales de su vida.

Luca Prodan

Se llamaba Luca Prodan.

Italiano de nacimiento y profundamente influido por la música británica, Prodan llegó a Argentina a comienzos de los ochenta y terminó creando alrededor suyo una de las bandas más singulares del rock del país: Sumo.

Pettinato conoció a Prodan desde su posición de periodista musical. La relación entre ambos terminó provocando algo bastante menos habitual: el periodista acabó dentro del grupo sobre el que podía haber escrito.

En 1982 se incorporó a Sumo como saxofonista.

La formación terminaría reuniendo, entre otros, a Luca Prodan, Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Germán Daffunchio, Alberto «Superman» Troglio y el propio Pettinato.

Sumo rompía bastantes esquemas del rock argentino de aquellos años. En su música convivían el post-punk, el reggae, el ska, el funk, la new wave y el rock, en buena medida como consecuencia de la experiencia musical europea que Prodan había llevado consigo.

El saxofón de Pettinato se convirtió en uno de los elementos reconocibles de aquel sonido.

Entre 1985 y 1987 llegaron los tres discos fundamentales de aquella etapa: Divididos por la felicidad, Llegando los monos y After Chabón. Sumo pasó de los circuitos alternativos a convertirse en una de las referencias esenciales del rock argentino de los ochenta.

Todo terminó abruptamente con la muerte de Luca Prodan, el 22 de diciembre de 1987, cuando tenía solamente 34 años.

Sumo no sobrevivió realmente a Luca. De aquella ruptura surgirían posteriormente grupos fundamentales como Divididos y Las Pelotas, mientras Pettinato tomó otro camino.

Nunca, sin embargo, terminó de abandonar Sumo.

Décadas después creó Sumo x Pettinato, reinterpretando el repertorio de la banda desde su propia perspectiva. Su argumento frente a quienes pudieran considerarlo un simple grupo homenaje es difícilmente discutible: Pettinato no estaba homenajeando desde fuera una historia ajena; había formado parte de ella.

Todavía en 2026 continúa presentando ese proyecto y reivindicando su pertenencia a la banda.

España y Pachuco Cadáver

Tras la desaparición de Sumo, Pettinato pasó una temporada en España.

Aquí desarrolló otro de sus proyectos musicales más particulares, Pachuco Cadáver, junto a Guillermo Piccolini. Fue una propuesta experimental, alejada de cualquier pretensión de reproducir simplemente la fórmula de Sumo.

Pettinato continuaba buscando territorios musicales propios, algo que posteriormente mantendría también en proyectos de jazz y otras experiencias musicales. A lo largo de los años formó o participó además en proyectos como Los Maxilares de Perón, Loser Blues Band y Sana Behrooz.

Pero la popularidad masiva acabaría llegando por un camino completamente diferente.

El Pettinato de la televisión

Pettinato ya había tenido contacto con la televisión durante sus años de Sumo. En los ochenta condujo Estación Musical en ATC, un programa dedicado a videoclips en el que comenzó a desarrollar una forma de aparecer ante las cámaras muy diferente a la del presentador convencional.

Durante los años noventa y, sobre todo, las décadas siguientes, aquella faceta fue creciendo hasta terminar eclipsando para buena parte del público al saxofonista de Sumo.

Pasó por numerosos programas de radio y televisión y acabó desarrollando un personaje propio: trajes llamativos, humor absurdo, provocación, improvisación, ironía y una permanente tendencia a romper el formato convencional de presentador.

Su currículum televisivo terminó siendo enorme: La noche del domingo, Duro de acostar, Un aplauso para el asador, Indomables, Duro de domar, Un mundo perfecto, CQC o La Hormiga Imperial, entre otros espacios.

Especialmente importante fue Duro de domar, que terminó convirtiéndolo en una figura conocida mucho más allá del público procedente del rock.

Para entonces Pettinato ya había completado una transformación poco habitual: del periodista underground al músico de una banda de culto y del saxofonista de Sumo a una de las caras más reconocibles de la televisión argentina.

Humor, radio, libros y jazz

Pero tampoco la televisión terminó por definirlo completamente.

Pettinato ha mantenido durante décadas una importante actividad radiofónica, ha escrito libros y artículos y nunca abandonó del todo la música. Parte de su producción posterior se ha acercado especialmente al jazz, instrumento en mano, manteniendo el saxofón como vínculo con aquel muchacho que entró en Sumo cuatro décadas atrás.

También convirtió su experiencia junto a Luca Prodan en materia literaria y artística. El recuerdo de Sumo aparece recurrentemente en entrevistas, libros, actuaciones y proyectos musicales.

Su trayectoria posterior ha vuelto a apoyarse principalmente en aquello que había hecho antes de convertirse en una celebridad televisiva: la música y el escenario.

En 2026, con setenta años, sigue actuando.

Y quizá ahí se encuentra una de las peculiaridades de Pettinato. Dependiendo de la generación del argentino al que se pregunte, puede ser el saxofonista de Sumo, el periodista de El Expreso Imaginario, el presentador de televisión, el hombre de la radio, el humorista o el personaje provocador que durante décadas apareció en los medios argentinos.

Todos son el mismo.

El hijo de un alto responsable penitenciario del primer peronismo nacido durante el refugio diplomático de su familia; el adolescente fascinado por Hendrix; el periodista de la contracultura; el hombre que conoció a Luca Prodan y terminó subiéndose con él a un escenario; el músico que vivió en España; y el presentador que convirtió la irreverencia en una forma de trabajar delante de una cámara.

Perón en una mano y Hendrix en la otra.

Probablemente siga siendo la mejor definición de Roberto Pettinato.

Pettinato, el próximo domingo en El Puerto

Ahora una pequeña parte de esa larguísima trayectoria llegará a El Puerto.

Roberto Pettinato presentará su espectáculo de stand-up el próximo domingo 27 de septiembre, a las 19:00 horas, en el Centro Cívico del Triángulo Umbral.

El espectáculo combina humor, música, improvisación e ironía y forma parte de su actual gira por España. La organización advierte de que el aforo es limitado y mantiene abierta la venta anticipada de entradas.

Para quienes conozcan al personaje, será la oportunidad de verlo sobre un escenario. Para quienes hasta ahora no supieran quién es Roberto Pettinato, quizá esta sea una buena ocasión para descubrir a uno de los personajes más difíciles de encasillar de la cultura popular argentina de las últimas cinco décadas.

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